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.:: Querido verdugo ::.

3 abril, 2010

Querido verdugo:

Te escribo estas líneas al alba, el día después de que hayas llevado a cabo mi sentencia. No puedo hacer otra cosa que agradecértelo, por extraño que parezca y cínico que suene pues ahora todo se vuelve claro. La marca que has grabado a fuego en mi hombro me recordará todo lo que has hecho por mi, y no ha sido poco. Ha significado mucho que realizaras tu misión sin utilizar esa estúpida máscara negra, al igual que yo me presenté ante tí a rostro descubierto, mostrando abiertamente lo que soy. Y tú, implacable, disfrutando del poder que te dí al ponerme en tus manos, ejecutaste un castigo más que merecido sin titubear y, espero, sin remordimientos.

“Te quiero”, dos palabras, todo un reto para mi que tantas veces había huido de ellas. Esa frase era el indicador de que algo no iba bien, las interpretaba como un “escápate ahora que todavía estás a tiempo”, e inconscientemente, o quizás no tanto, hacía añicos un corazón sincero, ya anónimo. Me creía invulnerable a ese sentimiento, ahora comprendo mi error y el daño que he causado. Fue esa declaración, tan utilizada, tan vista, tan simple, la que te dediqué una tarde de otoño, bajo un cielo amenazante y poco romántico. No lo había pensado, simplemente surgió desde lo más profundo, sin hacer escala en el cerebro que, posiblemente, hubiera frenado mi lengua. Y tú, tan sincero como yo en otro tiempo, lo interpretaste como el pistoletazo de salida para una huida por los pelos.

Has quebrado la capa de escarcha que protegía mi corazón, y aunque duele, solo tengo para ti palabras de agradecimiento y, oculta, una pequeña dosis de lástima. Algún día, querido verdugo, tú serás la víctima, tal como lo he sido yo en tus manos, y comprenderás todo. Sé que creerás, al leerme, que todo esto se trata de una serie de sentimientos a los que eres inmune y no podrás cambiar hasta que lo descubras por ti mismo. Eres mi espejo, no lo tomes en serio si no quieres, pero un día fui como tú, hasta que me cambiaste. Quien avisa, ya se sabe, no es traidor.

Desde el comienzo de la senda del olvido, te envió junto a estas líneas un cordial abrazo, sin más intenciones que las de arroparte en el oscuro abismo en que te meces.

Agradecida,

Tu víctima.

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One Comment
  1. Giovanny permalink

    Me dejas sin palabras…

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