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.:: Psicópata o Sociópata / De tal palo, tal astilla ::.

22 abril, 2010

Don Apolonio no se asustó de que llamaran a su puerta a las cinco de la mañana, estaba acostumbrado. Tampoco lo extrañó que fuera un mensajero con una carta urgente. Lo que realmente le puso los pelos como escarpias fue reconocer la letra de su hijo en el sobre. Abrió la carta hiperventilando, pues este estudiaba en la universidad, a cien quilómetros de casa y el mensajero había tardado menos de una hora en llegar. No hay mejor motivación que una buena propina.

Querido padre,

Si mañana ves mi cara en las noticias, no te asustes. Será porque he cometido un asesinato, que como bien sabes se diferencia del homicidio en que sí había intención de matar. No he podido evitarlo, mis compañeros de piso son, o eran, tan gilipollas… Espero que hables con el abogado de la familia y que diga que soy un sociópata (esta más de moda que la psicopatía) y que me condenen a unas vacaciones pagadas en un manicomio tres mesecitos y listo. Te ruego que reunas dinero y mañana pagues mi fianza tan pronto como puedas. Sin más me despido.

Te quiere, tu hijo.

Antonio.

El hombre sacó la bombona de butano de la alacena de su cocina, desmontó el falso suelo y recogió dos fajos de billetes con numeración no consecutiva. “Con esto bastará”. Llamó a su abogado, que no puso ninguna pega y volvió a la cama.

Su mujer, preocupada por su expresión indiferente, le preguntó si le pasaba algo.

– Nuestro hijo, que se ha desvirgado.

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